jueves, febrero 22

QUÉ QUIERES SER DE GRANDE

Salvador Muñoz

Los Políticos

Hubo un momento en la vida de todo niño en el que quiso ser el Santo… bastaba una toalla, blanca de preferencia y mucha imaginación, para ser el enmascarado de plata…

Hubo un momento en la vida de todo niño en el que quiso ser policía… sólo era cuestión de cerrar tres dedos, apuntar con el índice y el pulgar arriba para tener un arma con la cual detener a los malos…

Hubo un momento en la vida de todo niño que quiso ser Doctor, Abogado, Ingeniero, Arquitecto, no sé, esa profesión que orgullosamente el padre ejercía…

De esos momentos, hablamos de décadas, generaciones, y es seguro que muchos de esos niños de antes, hoy son padres y quizás algunos abuelos…

Entonces, hubo un momento en la vida de esos abuelos y de esos padres, que cuando le preguntaron a unos niños qué quisieran ser de grandes, esto empezaron a responder:

Los niños dejaron de querer ser policías… ahora querían ser los malos… querían ser sicarios porque de un modo u otro, ya tenían una concepción extraña del Poder por encima de los valores de un Santo así como una rara forma de entender el Respeto a través del miedo… el camino más rápido pues, de ser alguien o salir de la pobreza…

De esos momentos, hablamos de un par de décadas, en algunos niños los sueños cambiaron…

Así que cuando el abuelo o el padre preguntó al niño qué quieres ser de grande, es seguro que alguno haya respondido “quiero ser youtuber”… neologismo que quizás no fue comprendido con exactitud al principio… ¿Qué demonios es un Youtuber?

A los nuevos sueños de los niños se vino otra suerte de profesión, cuando al tiempo, ese abuelo o ese padre preguntó lo mismo, y otro niño respondió: “Quiero ser un Gamer”…

Enfrente de mi casa hay un chamaco que grita sandeces (así les digo porque no las entiendo) y no sería malo de no ser porque sus alaridos muchas veces inician al mediodía por lo que especulo que a esa hora llegó de la escuela, en el mejor de los escenarios, o despertó apenas, en el peor…

La pregunta se viene acortando porque pareciera que el tiempo se vive más rápido en estos días… la tecnología y sus agigantados pasos… ¿Y hoy qué quieren ser los niños? ¡Tiktokero!

Ya el abuelo y el padre entienden el concepto… en una de ésas, hasta la madre… ¿por qué? muy simple: ya tenemos al abuelito subiendo sus videos al TikTok y los nietos, ¡contentos! ¿o cuántos videos no hace el padre acompañado de su hijos? ¿O la madre?

La moda hoy es ser Influencer… hasta el momento no me ha tocado escuchar a un niño querer ser Influencer pero sí vi un video de una Influencer pedir a sus suscriptores que la mantengan porque parafraseando a Juan Gabriel, ella “no nació para trabajar”…

Hace poco, igual, en el programa más popular de Nuevo León, a una pequeña, quizás de siete años, le preguntaron qué es lo que sería ser de grande y ella respondió que como ellas, señalando al grupo de mujeres que acompañan a Chavana en “Es Show”; la mayoría de ellas, exuberantes y de ropas muy ligeras o muy apretadas…

Al menos no dijo que como Karely Ruiz, influencer de moda que de acuerdo a entrevistas dadas por ella, en el “Only Fans” saca al mes, 400 mil pesos bajita la mano… bajita la blusa, bajita la falda, bajito el brasier, bajito el calzón…

Curiosamente, la moneda va hoy muy de la mano a los “Likes”… estamos viviendo un mundo donde al parecer, a la mayoría de las personas no les interesa “estudiar para ser alguien” como se estilaba a decir hace 30, 40 o 50 años… hoy, a mayor número de Likes puedes ser objeto de patrocinadores… ¿no estudiaste? ¿no tienes ninguna licenciatura? ¿En el Marathón no pasas de la primera casilla? ¡Qué importa! Hoy nuestro mundo nos dice que es posible triunfar sin prepararse, porque millones de seguidores y otros millones de “Likes” pueden más que un título…

Pero, tranquilo abuelo, papis y mamis… esto no es el Apocalipsis… puede considerarse hasta cierto punto normal, consecuencia de la tecnología del divertimento… pero si quiere saber una señal de que las cosas se irán a la chingada, póngase a rezar cuando haya alguien que le pregunte al niño qué quiere ser de grande y éste responda: ¡Quiero ser chairo! ¡De derecha o izquierda sería el acabose! ¡Dios nos agarre confesados!

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