martes, septiembre 27

Mujer vs Mujer.


Alguien como tú.
Gladys de L. Pérez Maldonado.

Nacer mujer no necesariamente nos identifica con la lucha feminista, en estos tiempos, muchas por intereses laborales, políticos o sociales se hacen llamar feministas aunque en realidad no sepan bien a bien que significa serlo o no estén convencidas en dejar su círculo de confort para luchar por el respeto de los Derechos Humanos de ellas mismas y de sus congéneres.
La Cuarta Ola de la lucha feminista se ha caracterizado por ser un movimiento que se manifiesta, que grita, que exige respeto y que deja a la luz la vulnerabilidad de las mujeres sin mayor recato, lo cual incomoda a muchas y muchos. Sin embargo, la fuerza de las mujeres que la representan es más que los prejuicios adquiridos en virtud de una educación patriarcal.
Hoy gracias a la tecnología, en las redes sociales día a día se denuncia la flagelación de los derechos sexuales, políticos, laborales y la violencia dentro del vínculo familiar de las mujeres, en ocasiones prospera la denuncia y en otras solo queda como un topictrending.
Si bien en México se cuenta con uno de los mejores marcos normativos de protección a los derechos de ellas a nivel mundial, esto dista en demasía para decir que vivimos en una sociedad igualitaria, sorora y de respeto a la dignidad de las mujeres.
Debido a la “incómoda lucha feminista”, muchas mujeres -que aún son las menos- ostentan cargos públicos en el Congreso Federal, los Congresos locales, la Administración Pública en los tres órdenes de gobierno y el Poder Judicial de la Federación y locales, lo cual por desfortuna ha servido de muy poco en la defensa de los derechos de las mujeres, con sus grandes excepciones como en todo.
Alguien como tú, está convencida que muchas de ellas han usado el discurso feminista para obtener beneficio personal, pues a la hora de ponerse la camiseta y defender a una congénere que es víctima de violación a sus derechos humanos, se hacen las desentendidas, es más, hacen equipo con el sistema patriarcal o no hacen nada, que es lo peor pues no se definen.
Ser feminista no significa sonreír y simular empatía cuando se requiere del apoyo de la otra, ser feminista es estar siempre, en las buenas, en las malas y en las peores, ser feminista es honestidad con nosotras mismas, es advertir que la rueda de la fortuna puede cambiar y hacer evidente la vulnerabilidad de nuestro género.
Al respecto algunas personas opinan que este desencuentro entre las féminas es en virtud de su propia naturaleza, a la manera que fueron educadas en la niñez, esto es, cuando a las niñas les enseñaron que otra niña era su rival, debían llevar el mejor vestido y peinado a la fiesta para ser la más bonita, debían ser la mejor en la clase de baile y competir por un mejor lugar en cualquier ámbito y si no se lograba, que el triunfo fuera de un hombre pero nunca de una mujer, o sea, ver a otra en desgracia es un logro.
La lucha feminista en México, parece que estuviere subida en una rueda de la fortuna que a veces está arriba y otras está abajo, basta estar al tanto de las noticias diarias en los medios impresos y electrónicos, darse una vuelta por las redes sociales y usted querida lectora y lector nos darán la razón.
Sorprendentemente mujeres se dicen y desdicen públicamente, debates protagónicos que no llevan a una solución en cuanto a la eliminación de la violencia y discriminación de la mujer, no nos dignifican en la lucha por el respeto de nuestros Derechos Humanos.
Las mujeres lejos de enfrentarnos debemos hacer equipo, tenemos que caminar en un mismo sentido a favor de nosotras mismas, uno de los tipos de violencia que sufrimos es precisamente la que se ejerce entre las mismas féminas y eso nos debilita ante el patriarcado.
Las mujeres debemos alegrarnos y aplaudir el triunfo de otras, nunca ignorarlo, pues ellas abren la brecha de género que seguirán nuestras hijas y nietas.
Sororidad, es un término derivado del latín sororque significa hermana. Se refiere a la hermandad, al apoyo, coexistencia y solidaridad entre las mujeres, en las sociedades patriarcales.
Surge ante la necesidad de la creación de vínculos y alianzas naturales entre las mujeres, en la lucha constante en contra de la discriminación que se ejerce a nuestro género.
No obstante hablar de Sororidad, resulta un tanto romántico e idealista.
Es muy fácil hablar a favor de la lucha por la igualdad, de la equidad de género en las oportunidades en la vida pública, de la eliminación de la discriminación y la violencia en contra de las mujeres, pero todo de dientes para afuera. No es admisible, que congéneres se violenten de la manera que lo hacen, tratando de anteponer sus intereses propios.
Alguien como túpuntualiza que la solidaridad, la hermandad, la sororidad entre mujeres no se platica…¡se ejerce!, el mensaje no ha llegado a muchas, siguen actuando como si la fortuna les fuera a brillar siempre, su “feminismo” -aunque muchas de ellas ni feministas se consideran- llega hasta donde la incomodidad del patriarcado lo permite…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.